El atroz crimen fue cometido por un habitante de calle en el Itagüí, Antioquia.
Foto archivo
11 Jun 2019 12:17 PM

Aceptó cargos hombre que descuartizó a su novia y la arrojó a una quebrada

Luz Marina
Arango Bolivar
El atroz crimen fue cometido por un habitante de calle en Itagüí, Antioquia.

El Juzgado Primero Penal Municipal de Itagüí con función de Control de Garantías, impuso medida de aseguramiento, en centro carcelario, contra el habitante en situación de calle,  Rafael Arturo Ochoa Rivera, quien en medio de una riña mató a puñaladas a su novia, Jeimy Chirley González Huertas, en hechos ocurridos el pasado mes de febrero, en esa población del Sur del Valle de Aburrá.

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Para evadir la justicia, Ochoa Rivera desmembró el cuerpo de la víctima y lo arrojó por partes a la quebrada La María en Itagüí, pero ante las evidencias que recopilaron los investigadores de la Fiscalía, aceptó cargos por el delito de feminicidio agravado.
 
Sobre este atroz crimen, las autoridades confirmaron que la víctima, de 36 años de edad y madre de dos niños, llegó desde  la ciudad de Ibagué, Tolima, en diciembre de 2018, con el objetivo de conseguir trabajo en el área textil.
 
Según trascendió, algunos problemas personales provocaron una depresión y  Jeimy cayó en la drogadicción, y en las calles conoció a Rafael Arturo Ochoa Rivera, quien se convirtió en su pareja sentimental y luego en su verdugo.
 
En el momento de la captura del victimario, conocido como  alias Golpe de 29 años de edad, el  subcomandante de la policía Metropolitana, coronel Pablo Ferney Ruiz Garzón, precisó que las autoridades empezaron a reconstruir paso a paso este macabro crimen desde el 7 de febrero con el hallazgo de las partes del cuerpo de la víctima.
 
El trabajo coordinado por un fiscal de la Unidad de Vida de Medellín, permitió esclarecer el feminicidio de Jeimy Chirley González Huertas, gracias al apoyo que recibieron de algunas personas que conocían a la pareja.
 
Varios testigos presenciales declararon a la Fiscalía que Ochoa Rivera era un celoso compulsivo y que golpeaba constantemente a su compañera sentimental, por el solo hecho de saludar a otros indigentes. 

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Rafael Arturo Ochoa Rivera podría recibir una condena de más de 30 años de prisión, como autor del delito de feminicidio agravado.