La Procuraduría pidió a la JEP llamar como testigo al general en retiro Eduardo Zapateiro para hablar sobre la masacre de “El Aracatazo”
La Procuraduría pidió a la JEP llamar como testigo al general en retiro Eduardo Zapateiro para hablar sobre la masacre de “El Aracatazo”
Cortesía
6 Feb 2023 04:29 PM

La Procuraduría pidió a la JEP llamar como testigo al general en retiro Eduardo Zapateiro para hablar sobre la masacre de “El Aracatazo”

Danilo
Arias Henao
El hecho fue perpetrado en el Urabá antioqueño

La Procuraduría General de la Nación solicitó a la JEP  llamar en calidad de testigo al excomandante del Ejército, general en retiro Eduardo Zapateiro Altamiranda y a otros oficiales y suboficiales que tuvieron cargos de mando y coordinación de operaciones en el Batallón de Infantería N°46 Voltígeros, con sede en el Urabá antioqueño, sobre la masacre de “El Aracatazo”, ocurrida en una discoteca del mismo nombre el 12 de agosto de 1995 en el municipio de Chigorodó. 

Lea también: Rechazan los recientes hechos en los que cuatro funcionarios judiciales fueron secuestrados por un grupo armado ilegal en Tarazá

Para el momento de los hechos Zapateiro Altamiranda era capitán y comandaba la compañía Córdoba que ejercía control territorial en ese municipio. Ese día dos pelotones, uno adscrito a esa compañía, hicieron presencia en el lugar y según las versiones de los militares comparecientes en este subcaso, habrían permitido el accionar del grupo paramilitar que perpetró la masacre.  Alonso Pío, procurador primero delegado con funciones de intervención ante la JEP se refirió al carácter de la citación del exmilitar. 

La Procuraduría también quisiera escuchar como testigos del caso al sargento Baudilio López, quien ocupaba el grado de cabo, con el propósito que ayude a esclarecer la orden precisa que, para el 12 de agosto de 1995, se emitió por parte de la comandancia. 

Le puede interesar: Enfrentamiento entre grupos armados en El Bagre dejó una persona asesinada

También al teniente Juan Carlos Arbeláez, perteneciente a las Fuerzas Especiales, quien estuvo encargado de capturar a algunos de los paramilitares que cometieron la masacre, en busca de esclarecer cómo se llevó a cabo ese procedimiento y una posible coordinación del extinto jefe paramilitar Carlos Castaño con el Ejército, además de los agentes de policía encargados de la seguridad y protección de la población dentro del casco urbano el día de la masacre.