En la imagen Luis Guillermo Pardo nuevo asignado para la mesa de la paz urbana en Medellín. Foto:cortesía.
En la imagen Luis Guillermo Pardo nuevo asignado para la mesa de la paz urbana en Medellín. Foto: cortesía.
Cortesía Luis Guillermo.
10 Sep 2023 12:53 PM

Luis Guillermo Pardo, nuevo asignado para la mesa de paz urbana en Medellín

Sara
Marín Valencia
Hablamos con Luis Guillermo pardo, nuevo delegado de la mesa para la negociación de la paz urbana que desarrolla el Gobierno Nacional.

Tras conocerse la renuncia de Lucía González Duque a su labor como facilitadora de paz con las bandas criminales que operan en Medellín y el resto del Valle de Aburrá el puesto será ocupado por Luis Guillermo Pardo, quien durante años ha trabajado temas ligados a la paz y en el pasado fue gerente de paz de Antioquia.  

Aunque la nueva asignación traerá nuevos retos Pardo afirmó que realizará la nueva tarea, asignada por el Gobierno Nacional, con “mucho amor”. Así mismo enfatizó en que la paz es un derecho que tienen todas y todos los colombianos.  
Hablamos con él para conocer más sobre el proceso que se adelanta en la ciudad para construir y lograr la llamada “paz urbana”.

¿Cómo tomó la noticia de su nueva asignación? 

El tema del conflicto armado siempre ha sido para mí una inmensa preocupación, desde mis tiempos de asesor de paz de la ciudad de Medellín años 1998, 1999 y 2000 conocí a profundidad ese conflicto urbano. Luego desde la ONG C3 estudié lo que se vive en las comunas y corregimientos.  

Medellín en particular es talvez la única ciudad de Colombia que tiene experiencias en atención al conflicto urbano

Es una designación para acompañar diferentes esfuerzos de construcción de la paz total urbana y en concreto mi tarea seráacompañar como facilitador la mesa de paz que está en la cárcel de mediana y alta seguridad de Itagüí. 

Usted ha trabajado ya hace mucho tiempo el tema de la paz urbana, ¿qué retos cree que son nuevos ahora y cuáles persisten desde la época en que usted ha trabajado este tema acá en Medellín? 

El primero es que antes no había un Gobierno Nacional sintonizado con la paz urbana, y hoy la ley 2272 del 4 de noviembre del año pasado establece muy claramente un marco de legalidad y legitimidad para adelantar también conversaciones en la búsqueda de la paz total en espacios urbanos. 

Esto es demasiado importante porque Medellín, el área metropolitana, así como otras ciudades de Colombia, tiene un agudo conflicto urbano. Lo tenemos acá desde 1985 año en que Pablo Escobar creó las primeras bandas al servicio del narco, luego se da la confrontación de esas bandas con milicias guerrilleras a finales del siglo, después las bandas mutaron hacia el paramilitarismo a principios del siglo, en total llevamos 38 años en este conflicto urbano. 

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Es importante buscar una solución, ya autorizados por el Gobierno Nacional y con una con una filosofía muy clara se adelantarán diálogos socio jurídicos: jurídicos porque tienen que ver con el principio de oportunidad, con el acogimiento a la justicia, con la Ley de Justicia y Paz, un poco de la Ley de Justicia Restaurativa, y a su vez con la Justicia transicional y por supuesto, con un enfoque de reinserción social. 

Porque al final, la masa de guerra de estas organizaciones que conocemos en Medellín como combos y convivir, es una muchachada que solo tuvo la opción de vida en su barrio de convertirse en un bandido, de hacer parte de estas estructuras. 
La solución debe incluir una oferta social muy profunda e integral que incluya directrices psicosociales por parte del Estado colombiano para ayudar al desmonte definitivo de estas estructuras.  

¿Cómo aterrizar el término de la paz total urbana?
 
Tengo que ser muy respetuoso, es una mesa que ya viene funcionando, fue instalada el 2 de junio de este año. Hay unos miembros, ya tuve una reunión privada con el coordinador Jorge Mejía que conozco desde hace muchos años, hay otros miembros de la comisión con los que aún no me he reunido, pero aspiro que nos reunamos muy prontamente a asumir la información fundamental y comenzar a participar. 

Y obviamente hacer una visita a la cárcel de alta seguridad en Itagüí y saludar la mesa de los 17 voceros para evaluar y esclarecer los mejores caminos para alcanzar la paz urbana. 

En la ciudad, ya tenemos una experiencia que fue muy bonita, en su momento le llamamos “pactos de no agresión y convivencia” con la cual paramos la guerra en muchos barrios de la ciudad, salvamos vidas, mantuvimos un respeto hacia los colegios, los centros de salud, trabajamos para que acabaran los muros invisibles...creo que hay cosas del pasado que hay que retomar. 

Medellín en particular es talvez la única ciudad de Colombia que tiene experiencias en atención al conflicto urbano y nuevamente vamos a hacer uso de toda esa experiencia que tenemos en una clara voluntad de paz que yo veo en estos jefes de estas bandas criminales porque así lo han expresado. 

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Bueno esta pregunta puede ser un poco difícil, pero usted tiene mucha experiencia la puede responder, ¿cómo se construye la paz?
 
Se necesitan varias cosas: primero prudencia, como lo decían nuestros abuelos, mucha prudencia, o sea no hablar a destiempo, mantener secretos porque esto puede tirar los procesos.  
No exagerar a veces en algunas decisiones, ser prudente para entender que Colombia sigue en un contexto de guerra y entender precisamente cuál es el contexto de esta guerra. Mucha prudencia con los compañeros de mesa, con los voceros y los miembros representantes de las estructuras que tiene una voluntad. 
El segundo principio es el de la paciencia, aquí con la guerra hemos tenido mucha paciencia, entonces ahora toca tener paciencia con la construcción de la paz total. Mucha paciencia, porque eso es lo que da sabiduría para entender situaciones, y salir de problemas que se presenten ligados a cómo saltar obstáculos y superar a esos enemigos agazapados de la paz que quieren que el país siga en guerra, que Medellín sigan poder de los combos ilegales, porque hay unas rentas económicas que dan demasiado recursos. 

Por último, mucha transparencia, tranquilidad y credibilidad es lo que debe estructurar la transparencia que legitime el proceso de diálogo y conversaciones de la búsqueda de la construcción de la paz total urbana. 

¿Cómo lee la voluntad de paz del gobierno nacional en este momento? 

Es total, el presidente Petro es hijo de la paz él fue del M-19 (Movimiento diecinueve de abril) estuvo en el acuerdo de paz firmado entre el M-19 y el gobierno el 9 de marzo de 1990. 
Mientras era presidente Virgilio Barco Petro, el presidente ayudó a consolidar la Constitución de 1991 en la cual fijamos un artículo constitucional, que yo quiero recordar, es el artículo 22 de la Constitución Política de Colombia donde se dice que la paz es un derecho, un deber de obligatorio cumplimiento. 
Entonces se ve un presidente que apuesta por la paz total, un comisionado de paz que cada día se va sintonizando con la construcción de paz en los territorios urbanos como en los rurales donde se percibe tranquilidad, vehemencia y constancia en el trabajo al igual que los compañeros de mesa.  
Es que para estar en trabajos de paz hay que tener voluntad, y además veo mucha decisión en los voceros y los miembros de la Mesa de paz, que está instalada lo que me da mucha tranquilidad y confianza hacia el futuro.